lunes, 25 de abril de 2011
sábado, 16 de abril de 2011
Beagle
navegamos tan apegados a esta pecera
y a esta ruta que convendría girar
para vernos en ese otro espejo
que no es de agua sino de arena o de barro
y que nos recuerda que es mejor ir de pesca
que organizar una expedición
cuando el ojo del estudioso
se une con el ojo de la playa
sabemos que no somos nada
y que mejor hubiese sido traer una caña
y buena carnada y sentarse en una piedra alta
y esperar a que esta extensión salina
comience a borrarse.
Wasabi
la falta de consistencia anima el paso de los pescadores
que ayer en un mortero improvisado
y con un cuchillo de cuarzo
hicieron un tajo en la península para alimentarse
un triángulo que semeja un sombrero de caña
pero a raya de los navíos
y de los cazadores de ballenas
quiénes también escriben haikus
así la arena de la playa anuncia con un sol calcinado
que se esconde debajo de un campo de arroz
el borramiento de la costa
donde el silencio tiene su griterío
su canto de pez enredado en la última brisa marina
canto que arroba y que llena las piedras
de una serenidad ensiestada.
Bocanada
la enfermera cuenta uno por uno mis glóbulos rojos
se sostiene amparada en un foco
que no ilumina más que una sustancia
que lentamente se va disolviendo en el cuarto
no quiero dejar mis restos en esta habitación
no quiero verme en el espejo inclinado
al lado de un maniquí blanco
que con sumas y restas va borrando mis huellas
en mí se junta la resaca de todo lo sufrido
semejante a Vallejo mi trama
bordeando los resultados de los análisis
también se va desdibujando
entonces mantengo la respiración
para que la última bocanada
valga la pena.
Las sandalias de Descartes.
una noche estando su cuerpo sosegado
salió sin ser notado
llovía y sintió que los bosques borrarían sus coordenadas
pero ya no era método ni discurso
era camino siesta y verso
si duda piensa si piensa existe pregunta:
para qué ponerse semejante nombre
si todos los mapas mienten
salvo el de una buena erección
estando su cuerpo saciado salió sin ser notado
y escuchó que una erección tiene razones
que la razón no siempre entiende
y que en la fábula nocturna
sería otra y otra y otra
y que en la misma fábula
sería otro y otro y otro
en una noche tan tan oscura
salió sin sus sandalias
y recobrado en puntas de pie
sintió que siempre es más fácil
perderse que encontrarse.
sábado, 18 de septiembre de 2010
Recepción en Baker Streett
“Desde la somnolencia habitual que es el vivir del hombre, Holmes internándose en la vejez,
hubiese caído en un letargo aún más profundo”
J.J Saer
Philip Marlowe sueña que dos hombres entran en su oficina
el más alto le dice que se llama Sherlock
y el otro agrega que es Watson
Marlowe no soporta la ansiedad
y decide contarles algunas historias
como otra guerra mundial
la duplicación de las células
los viajes a la luna
y agrega que los asesinos ya no son tan ingenuos
ni las víctimas tan inocentes
y que los detectives ya no son como los clásicos
a new brave world piensa Watson
pero al despertar replegado entre papeles y alcoholes
siente que hay un deliberado clima de sospecha
como si absolutamente nada fuese real
salvo las luces que provienen desde el muelle
ahora es tan viejo como la misma fiebre que lo sostiene
y los esqueletos de paloma que quedan en los astilleros
no son motivo de ninguna metáfora
y un amigo por más que sea de luz
no es aceptable cuando
la fiebre hace casa.
Transatlántico
nada los cubre más que un manual de instrucciones
o un libro de palabras cruzadas
su cola avanza y retrocede
le hace mimos y le quita sus juguetes para la playa
como si lo hubiese tragado una boca de tormenta
siempre de a dos como en la cocina
pero en la proa
él con sus antiparras bien puestas
ella con sus piernas anfibias listas
para darse un chapuzón dentro del domo
inmunes a la lactosa en medio del éxtasis
preferible quemarse de una vez
antes que apagarse lentamente
la camarera escucha:
si me querés- hermosa oración
para analizar las categorías vacías.
Los elementales
A Juan Buztriazo Ortiz
únicamente se es real
cuando brillan los esqueletos de toda vocación
naturalmente sobrenatural
así en la creencia de una amenaza errante
y sin pedir permiso
iluminados poetas nochernicolas
dispuestos a darle un malón a la indiada literaria
habitaron un idioma de lustrabotas para hablar con los turistas que venían mojados en aguas alucinadas
en la creencia de una amenaza errante
fantasistas rinconales
esperando el trance justo
para el corrimiento que desate los alambres
y abra el cerco en el que guardan su pan
que a veces sólo a veces se les aparece en sueños
como un resplandor que se extiende por el oficio de la escritura y que otras es un pájaro estrellado que muda un ronroneo intraducible por una garganta tejida de barro
o por un faro que alumbra las mismas cuencas subterraneas donde el pan se desvela
entre la gente.
El barrio
en los borradores de Perlongher
en los poemas de Lamborghini
como en la mugre de las calles hay punks
después de un sueño intranquilo
Gregorio Samsa se despertó
convertido en un Sex Pistol
en los comprimidos de LSD
en los bolsillos de cualquier dealer
en las promesas suicidas de los glóbulos blancos
en un lugar de la Mancha de cuyo nombre
Don quijote tomaba anfetaminas
está escrito las jeringas inyectadas de presente
en los prospectos para la migraña
en la cabeza de un rapado roñoso
que patea postes por las noches
en los avisos clasificados
en las recompensas de la reina de corazones
en las calles de Roma también hay punks
los vecinos dejaron la puerta abierta
la ropa alineada en el piso
y los antibióticos
cuidado con el animal que acecha detrás de la puerta frecuentemente dispone de la mesita de luz
hay epidemia de vigilia
en el bosque todos los ciervos huyen
porque escucharon los pasos de un punk
los animales del corral no duermen
porque hay punks
y en las casas abandonadas
los okupas tampoco duermen.
Alejandra
la luz es una página en blanco en el libro que cuenta sus noches el ventilador posado en el techo no tiene sonido
pero en el silencio habla
en la mesa de saldos
y sobre la espalda de los lectores
una inhabitada Alejandra
ya en un exilio mal arremangado
y si ahora camina entre nosotros
como una música que a veces nos encuentra
y si ahora camina entre nosotros como una música
que a veces nos pierde
pero la luz ah la luz es tan ingrata como la luz
quiso la poesía que los químicos se lleven todos los calendarios porque para ella como para el resto
todo tiempo futuro
también fue peor.
La Liebre
en el calendario la liebre inmóvil y perpetua
liebre demorada como caldén
caldén regado por un placero que nombra la tierra
mientras levanta polvos humeantes en el porvenir
prefiere el estado de los estados
y corre la carrera de la imagen
sobre líneas rectas que se repiten a pleno
liebre sin ganas de que la monten
podría pasar a cualquier otro elemento
literalmente de un salto
un himno al sol refinado
que estalla en el ojo del cazador
liebre negada
arrojada a orillas de un espacio
inconclusamente concluído.
Poemas romanos
Penúltimos
“ y ahora vamos al muerde”.
Rodolfo Fogwill.
éramos un pueblo con la cara semihundida
en las frazadas trabajosamente bordadas por lenguas australes fonéticamente imperfectas
pintadas las rodillas para no saltar
para no celebrar con las langostas la llegada de los tambores que siembran los vientres
y que chillan como un río tormentoso
y hablábamos básicamente de literatura
poetas campesinos quieras o no quieras
inmiscuidos en la carretera todavía no asfaltada
y éramos un pueblo que se abría paso en la oscuridad
con un encendedor y una lámpara
como Caronte que después de cada viaje
nos pedía un jugo de naranja
y el páncreas quieras o no quieras
también parecía haber disminuido
y Caronte mientras desaparecía por la ventana
nos tocaba bocina varias veces
deseándonos suerte.
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